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5 consejos para activar su espíritu de liderazgo.

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El liderazgo es una conducta aprendida. El niño comienza imitando la conducta de alguno de sus padres, maestros u otras personas que admiren. El desarrollo del liderazgo en los niños comienza desde casa y continúa con un entrenamiento asertivo que le brindará un lugar importante entre los mejores.


 

Actualmente nos enfrentamos a un mundo sumamente competitivo, creativo e innovador; en donde constantemente está en juego el éxito. Para conseguirlo, se requieren características y habilidades con expectativas exorbitantes. Estas exigencias se producen desde casa, cuando los padres de familia requieren de la excelencia en sus hijos. Después, en instituciones académicas; luego en el mundo laboral y termina pesando toda la vida, ante la mirada del otro y la competencia diaria.

 

La excelencia es un anhelo humano, ante tales exigencias, no obstante, tenemos toda la capacidad para desarrollar y emprender una competencia importante, la cual nos dota de autocontrol, inteligencia emocional, empatía, asertividad, perseverancia, pasión, estrategia, entre otros. Para salir librado de dichas exigencias y cumplir con el objetivo de llegar al éxito, está el liderazgo.

 

El liderazgo es una conducta aprendida. El niño comienza imitando la conducta de alguno de sus padres, maestros u otras personas que admiren. Sin embargo, si la conducta no es reforzada de manera positiva, tanto en su aplicación como en su objetivo, tiende a desviarse y/o a desaparecer. Es decir, no se desarrolla adecuadamente para utilizarse a beneficio de la persona y de los demás, o simplemente se desaprende y ya no regresa.

 

Un niño líder es aquel que goza de estabilidad emocional, sana convivencia, conductas sobresalientes, interés por los demás, creatividad, desenvolvimiento y facilidad de palabra, comunicación estratégica, manejo de la resolución de conflictos; se pone metas y objetivos, se divierte, se deleita aprendiendo y también transmitiendo su conocimiento, es altruista, es reflexivo, aprende de sus errores, toma decisiones, enfrenta retos, crea y mantiene una actitud positiva.

 

El desarrollo del liderazgo en los niños comienza desde casa y continúa con un entrenamiento asertivo que le brindará un lugar importante entre los mejores, como líder y ejemplo a seguir, con éxito y felicidad. El trabajo para llegar a desarrollar la habilidad es arduo, ya que no sólo se necesita de disposición, clases extraoculares, carisma, popularidad o inteligencia; sino que se necesita humildad, compromiso, empatía, conciencia y responsabilidad.

 

5 consejos para activar ese espíritu de liderazgo en tus hijos:

 

Fomenta el hábito de análisis y reflexión en tus pequeños. Puede ser a través del análisis de las caricaturas o cuentos, o bien, reflexionando sobre los sucesos y situaciones cotidianas, por ejemplo: rabietas, alguna situación familiar, escolar.

 

Ayuda a desarrollar en tu pequeño la escucha activa. Cuando platiques algo a tu hijo o le des una orden, enseguida pregúntale: “¿Qué fue lo que te dije y por qué crees que te lo dije?” Cuando te platique algún suceso con amigos, será fundamental que lo hagas consciente de lo que pasa día a día en su vida social, pregúntale detalles de lo que te comunica, muestra un interés importante y pregunta sobre eso: ¿qué hicieron?, ¿cómo lo resolviste?, ¿tú cómo te sentiste cuando pasó eso?, ¿crees que fue bueno para ti y para él?

 

Cuando tu pequeño pierda el control de sus emociones (enojo, rabietas, etc.) no te enojes con él, pídele que se tranquilice, que piense por qué está tan furioso y te lo comunique de manera clara y tranquila para que entre los dos busquen una solución para su enojo.

 

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Cuando tu hijo te pida algo, que en su momento no puedas darle, ya sea algo material, ir a jugar a la casa de algún amigo o jugar con él; comunícale tus razones por las cuales no es posible complacer su exigencia. Enseguida, pídele que negocie contigo.

 

Refuerza su autoestima y seguridad impulsando sus objetivos, sueños o metas. No importa si difieren con tus exigencias o gustos, por ejemplo: trepar un árbol. No frenes sus habilidades, estrategias o competencias por tus miedos, al contrario, anímalo y repítele constantemente que lo puede lograr, que es muy fuerte, muy inteligente, que no hay límites, que use su creatividad e ingenio. Pero sobre todo, demuéstrale lo mucho que lo quieres y te enorgullece.



 

Por Cindy Wuotto Alvarado
Psicóloga de Crop Kids Líderes

 

*Artículo originalmente publicado en el nº13 de Yei!

 

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