Emociones negativas en los niños: ¿cómo identificarlas?

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Emociones negativas en los niños: ¿cómo identificarlas?.

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Hijos temerosos, agresivos, nerviosos… ¿De dónde nacen las emociones negativas en los niños? ¿Cómo se manifiestan?

 


 

 

Durante la infancia, tu hijo comienza a experimentar una diversidad de sensaciones anímicas a causa de la interacción que mantiene contigo.

 

Las diversas etapas del crecimiento, que van acompañadas de tu ayuda (el período de lactancia, la experiencia esfinteriana, el conocimiento del cuerpo anatómico, el intercambio de convivencias), son significativas para la constitución de su aparato psíquico.

 

Todos los momentos de convivencia y no convivencia van siendo registrados a través de los sentidos de tu hijo y, con ello, dan apertura al sistema perceptivo. Este sistema ayuda a revivir los actos registrados en la memoria gracias al apoyo de la conciencia.

 

Los sentidos ayudan a que los niños vayan sintiendo y estas sensaciones pueden ser gustosas o no gustosas para ellos, lo que les permite revivirlas en diversos escenarios.

 

Como papá o mamá mantienes el deseo de compartir con tu hijo, es decir, cuando compartes le estás enseñando parte del mundo a través de tu percepción, pero también compartes tus emociones.

 

Algunas madres, por ejemplo, pueden sentirse deprimidas y eso le transmiten a sus pequeños. Cuando un padre desea no compartir con su hijo, le está transmitiendo el rechazo y la indiferencia, lo que puede causar que las necesidades o aspiraciones no satisfechas produzcan frustración y lo lleven a que reaccione de manera agresiva.

 

Esta agresión es producida por las llamadas emociones negativas, que son todos aquellos sentimientos considerados desagradables, por ejemplo: la ansiedad, la angustia, el miedo, la ira, la tristeza, el asco, la hostilidad; que son lo contrario de las positivas: la alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullo, inspiración, amor, entre otras.

 

Las emociones negativas pueden afectar la tranquilidad de tu hijo e incluso afectar su vida cotidiana y se ven reflejadas en lo siguiente:

 

Comportamiento.

Pueden mostrarse temerosos, aislados o agresivos.

 

Disminuir su capacidad de aprendizaje.

Desinteresándose en aprender o en la dificultad para mantener la atención.

 

En su escritura o dibujos.

Muchos niños pueden escribir haciendo los trazos muy gruesos, lo que podría significar agresión. En sus dibujos, las líneas pueden ser muy profundas o hacer figuras grotescas o tristes.

 

Perturbación en su sueño.

Pueden tener problemas para conciliar el sueño.

 

Problemas en la enuresis y encopresis.

Algunos niños pueden hacerse pipí durante sus actividades, en escenarios que les produzcan alguna emoción negativa o durante la noche con los sueños, así como tener frecuente estreñimiento.

 

Destrozar objetos.

Algunos niños durante su tiempo de juego pueden destruir sus muñecos o los objetos que estén utilizando.

 

Ser agresivos.

Pueden golpear, insultar a sus compañeritos de escuela, amiguitos e incluso a sus padres.

 

Lee también: Conductas agresivas en los niños

 

Aislándose.

Por el tipo de emoción negativa que esté manifestando el menor, puede aislarse de su medio ocultándose en su habitación y, en su escuela, no querer participar en actividades de juego o sentarse muy lejos de sus compañeros.

 

Pensamientos.

Pueden tener diversos tipos de pensamientos con base en sus sentimientos. Estos pueden ser: “no me quieren”, “no puedo”, “eres mala mamá” o “tengo miedo”.

 

 

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Es importante que cualquier signo de idea suicida se tome en cuenta para ser atendida a tiempo, esas ideas están invadidas de emociones negativas.

 

Aprender a observar es una excelente manera de identificar si tu hijo está pasando por un mal momento o expresando alguna emoción negativa. Los pensamientos, comportamientos y juegos son medios de comunicación de tu hijo y es importante estar atento.

 

Debes tomar en cuenta que el nivel de comunicación de tu hijo depende de la edad. Algunos niños se pueden comunicar por medio de dibujos, cantos o jugar con su amigo imaginario (un tipo de detección importante, ya que lo elaboran con características de personas cercanas como son: amigo, padres, hermanos, abuelos, etcétera).

 

La información que se le expresa al amigo imaginario es la manera en cómo ellos se sienten y piensan de los demás. Algunos amigos imaginarios están basados en los propios ideales del niño. Otras maneras de comunicación son el llanto, negarse a comer o bañarse y jugar con materiales diversos; a través de estos expresa su mundo interno.

 

Lee también: El niño y sus miedos: cómo acompañarlo

 

En la convivencia se va aprendiendo de las personas y para conocer a tu hijo es importante que les dediques su debido tiempo. Aunque sean niños, ellos se expresan con sus movimientos, con su cuerpo, en la manera en cómo se comportan contigo o en la forma en cómo responden cuando se dirigen a ti.

 

Las principales consecuencias se pueden ver en el desarrollo y evolución psicológica, ya que al crecer va cargando las ideas que tiene de su mundo externo y de ti y puede provocar que se cierre a la interacción y al interés por explorar cosas nuevas. Esto incluye:

 

  • El interés por el estudio.
  • Elegir sus propios gustos, ya que a veces la falta de interacción con sus padres o lo que les trasmiten como información y afecto repercute en sus decisiones.
  • Problemas en la interacción con su medio.
  • Elegir grupos de interacción que se cree le puede favorecer, pero en realidad se provoca todo lo contrario.

 

El manejo de las emociones negativas dependerá:

 

  • Del ambiente en el cual se desenvuelve el niño.

 

  • De las actitudes que transmiten los padres a los hijos.

 

  • De la atención que se les otorga.

 

  • De la intervención que hagan. Buscar ayuda psicológica es lo más adecuado y, si es necesario, compensarlo con otro apoyo del área de salud; siempre y cuando dependa de las áreas también afectadas. Por ejemplo: la nutrición, reacciones en la piel o en el cuero cabelludo, alteración en el sueño, etcétera.

 

Otros consejos importantes:

 

  • Convive con ellos.

 

  • Deja que se desahoguen.

 

  • Permitirles hablar cuando algo les incomoda.

 

  • Habla y comparte tus emociones y explícale cómo intentar controlarlas, para que tengan conocimientos y puedan identificar sus propias emociones.

 

  • Es importante enseñarle que hay que combatir las emociones negativas cada vez que aparezcan y no permitir que se dejen dominar por ellas.

 

Por eso, es importante que estés cerca de tu hijo sin sobreprotegerlo. Convive con él dándole libertad de expresión. Es muy valioso enseñarles a convertir las emociones negativas en positivas; esto lo llevará al éxito en su desarrollo y crecimiento.

 


 

Psic. Julieta Franco

Psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos

33.   33.16.02.59.76

Domicilio: Federalismo Norte # 42 – Int. 103, esquina Hidalgo.

Email: julieta_fra@hotmail.com

 

*Artículo originalmente publicado en el nº21 de Yei!

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