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La verdad sobre la autonomía de los niños.

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autonomia de los niños

Los niños necesitan la ayuda de sus padres para aprender a ser autónomos, ¿suena contradictorio? No lo es

 


 

El objetivo de la autonomía no es facilitar el trabajo de los padres y madres. Ser autónomo es ser uno mismo; es tener una personalidad propia y diferente a la de los demás, con pensamientos, sentimientos y deseos propios. Esto garantiza tener la capacidad de no depender de los demás para sentirnos bien, aceptarnos tal como somos y tener la seguridad de que seremos capaces de valernos por nosotros mismos durante nuestra vida.

 

La autonomía es la capacidad de actuar siguiendo normas que el niño se impone a sí mismo sin guías externas. Evidentemente, el recién nacido no tiene autonomía; depende de los padres para comer, acostarse o asearse, ya que no tiene las capacidades para hacerlo por sí solo. Pero a medida que va creciendo, esta dependencia de los padres va disminuyendo: el niño aprende a distraerse, comer, dormir, andar y vestirse solo. Así, poco a poco, va adquiriendo más autonomía. La mayoría de los padres desean que su hijo llegue a valerse por sí mismo, sin depender de nadie; y para conseguirlo, el primer paso es desarrollar su autonomía en la infancia.

 

Los niños y niñas, a medida que van creciendo, empiezan a buscar su propia autonomía y hay que ayudarlos y acompañarlos en esta búsqueda. Ellos aprenden a través de las actividades y habilidades que desarrollan en la familia, la escuela o en su entorno. Cuando un niño es autónomo, es capaz de hacer por sí mismo tareas adecuadas a su edad y nivel de desarrollo (vestirse, recoger, tareas escolares, etcétera).

 

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 Beneficios de ser un niño autónomo e independiente:

 

  • Desarrollan su fuerza de voluntad y su capacidad de esfuerzo. Se trata de repetir una y otra vez lo que le cuesta hacer, hasta aprenderlo. Así adquiere hábitos.

 

  • Conquistando la autonomía conseguimos seguridad. Las personas autónomas son personas seguras.

 

  • Atención. En el día a día hay innumerables actividades que ayudan a prestar atención. Si les enseñamos a hacerlas y les dejamos que sean ellos quienes lo lleven a la práctica, ejercitarán la atención de forma natural.

 

  • Favorece su capacidad de concentración, al ver que esto es responsabilidad suya.

 

  • Orden lógico. Debemos favorecer a que piensen. Cuando enseñamos a hacer las cosas autónomamente como lavarse, peinarse, ordenar su cuarto, armario, comer, etcétera; les estamos enseñando a desarrollar un orden lógico que mejora su capacidad de pensar y razonar. Les ayuda a pensar, no les viene todo pensado de fuera.

 

  • Disciplina y obediencia. Por último, la autonomía está relacionada con el desarrollo de la disciplina interna y con la disciplina externa u obediencia. La disciplina interna supone la autodisciplina, el autocontrol y el equilibrio interno, que el niño y la niña van adquiriendo cuando sienten seguridad. Es la capacidad para controlar su mundo.

 

Posibles consecuencias de no fomentar autonomía de los niños:

 

Dependencia. Es la consecuencia lógica, ya que acostumbramos a los niños a hacer las cosas por ellos o a estar permanentemente a su lado. Esta dependencia provoca inseguridad y falta absoluta de confianza en sí mismo. A veces, es esta dependencia y no los fracasos los que afectan su autoestima.

 

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Escasa iniciativa e inadecuado desarrollo de la creatividad. Esto se plasmará en su dificultad para la toma de decisiones. Con el tiempo, en el ámbito profesional o en sus relaciones con los demás, su incapacidad de asumir responsabilidades lo puede llevar a establecer vínculos con personas que lleven la batuta, es decir, pueden ser dirigidos por otros.

 

Incapacidad para asumir las consecuencias de sus actos. Ya que son sus padres los que afrontan las mismas.

 

Se vuelven egocéntricos y tiranos. Pueden aparecer agresiones físicas y verbales de los hijos hacia los padres, figuras de autoridad o sus iguales. Su alto nivel de egocentrismo, junto con una baja tolerancia a la frustración, empatía y autoestima desencadena tendencias hacia el pensamiento negativo y al pesimismo; lo que los predispone a la depresión y trastornos afectivos.

 

Medidas para fomentar independencia:

 

La autonomía y las responsabilidades permiten mantener en orden la vida en comunidad, así como el equilibrio y bienestar general de cada uno de los pequeños, no solo a corto plazo, sino también en el futuro.

 

  • Establecer normas y límites. Aunque la mayoría de las veces producen rechazo, éste desaparecerá en la medida que los límites y las normas se integren en el día a día de una manera consistente.

 

  • Ayudarles en la toma de decisiones. Esto empezará por tareas pequeñas como elegir qué camiseta se van a poner. Poco a poco puede tomar decisiones más complejas.

 

  • Enseñarles a valerse por sí mismos. Evitar que entren en conflicto con ellos mismos o los demás, esto sólo genera ansiedad ante las situaciones novedosas. Es recomendable guiarlos en el aprendizaje de resolución de conflictos por su cuenta.

 

  • No impedirles la posibilidad de fracasar. A veces, por protegerlos demasiado, no dejamos que hagan las cosas a su manera. Para madurar es necesario que exploren, que corran riesgos y que vean por ellos mismos que de los fracasos también se aprende.

 

  • Ponerles algunas tareas, aunque sean pequeños, siempre habrá algo que puedan hacer. Por ejemplo: recoger los juguetes, el cuarto, poner y/o quitar la mesa, etc. No cumplir con las responsabilidades tiene que tener consecuencias.

 

  • Marcar bien los horarios. Establecer tiempo de estudio y de diversión.

 

  • Estar disponible para mostrar apoyo. Tener la seguridad de que pueden contar con sus padres en caso de necesidad, les hará tener más confianza para explorar en el mundo. Está bien ayudar, pero nunca hagas que se desentienda, es importante que aprendan que las cosas requieren un esfuerzo.

 

  • Valorar sus pequeños logros. Puede hacerse elogiando el trabajo realizado y con otro tipo de premios, no tienen que ser algo material.

 

Recuerda: crecer con autonomía y responsabilidades les proporciona un grado de madurez para enfrentarse a la vida y para ser más felices.

 


 

Por TIPI Terapia Integral en Psicología Infantil
Psic. Vanessa M. Torres Roa
Psic. Azalea M. Mancilla de Alba
Psic. Adriana C. Roa Encarnación
terapia@tipi.com.mx
*Artículo originalmente publicado en el nº20 de Yei!

 

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