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Los niños también experimentan estrés.

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¿Cómo saber si tu hijo sufre de estrés y cómo puedes evitarlo y prevenirlo?

El estrés es un estímulo generado por el sistema nervioso como respuesta a una situación en la que se requiere una adaptación, ya sea momentánea o permanente. Es decir, las personas a diario nos enfrentamos a situaciones que necesitan ser resueltas y nuestro cuerpo, de inmediato, trata de defenderse de dichas situaciones, pues de nosotros depende resolverlas o afrontarlas.

 

 

 

Si el cuerpo no está preparado va a generar una carga negativa en la que se comienzan a manifestar cambios abruptos, tanto psicológicos como físicos, entre los que podemos en contra: sudoración excesiva, irritabilidad, enojo, tristeza, angustia, inestabilidad emocional por mencionar algunos. Y si estamos preparados para afrontar la situación, también se puede generar estrés, solo que se genera con una carga positiva, la cual también manifiesta cambios físicos y psicológicos en nuestro cuerpo como lo son: energía y vitalidad, desarrolla nuestra creatividad nos podemos volver más productivos; este tipo de estrés no nos bloquea y nos mantiene emocionalmente estables.

 

 

 

El estrés en los niños
Los niños constantemente se enfrentan a cambios en su entorno. De acuerdo a su desarrollo y crecimiento tienen que adaptarse de una etapa a otra en un periodo corto del tiempo, por ello están más propensos al estrés, más aún porque un niño no sabe cómo enfrentar dichas situaciones que le exigen adaptación y las cuales involucran la toma de decisiones. Los niños suelen ser más prácticos y no se detienen a razonar las situaciones, pero en algunos casos no saben cóm enfrentarlas y se ven afectados por el estrés negativo. Es importante guiar a tu hijo y enseñarle a aprovechar los factores psicológicos, físicos y ambientales; darles las armas para enfrentar el estrés negativo de la mejor manera.

 

 

 

Cómo identificar el estrés negativo en los niños

Cosas muy simples, pero que son de gran importancia por su alto grado de aprendizaje y son las que pueden ocasionar el estrés en los niños. Así como los adultos, los niños presentan dos factores por los cuales se genera el estrés:

 

  • El factor interno. Son características psicológicas del niño y el cómo él se percibe a sí mismo al momento de enfrentarse al ambiente en el que se desarrolla. Algunos ejemplos son: el querer agradarles a los demás para conseguir amigos, la timidez, su aspecto físico y el cómo esté es percibido por los de más, la no confianza en sus capacidades, el no saber decidir, la dependencia a los padres, entre otras.
  • El factor externo. Es el ambiente al que el niño se ve expuesto y el cómo este le afecta, por ejemplo, las situaciones que se presentan en la casa, en el colegio o las reuniones con los amigos.

 

 

Para analizar el origen del estrés negativo en un sentido más amplio, es necesario conocer e identificar las situaciones familiares, escolares y de salud en las que los niños se ven expuestos al estrés:

 

 

El niño en la familia

  • El nacimiento de un hermano representa para el niño un cambio importante, pues significa no tener toda la atención de los padres y el hecho que tendrá que compartir todo lo que antes era solo para él.
  • Conflictos en la relación con los padres. Conforme el niño va creciendo se va enfrentando a los padres a medida que desarrolla su independencia para realizar sus actividades.
  • Los cambios de domicilio le implican a un niño un nuevo comienzo, lo cual no siempre es fácil, pues esta acción suele afectar su carácter para bien o para mal, pero siempre requiere de mucho trabajo de adaptación para él.
  • El fallecimiento de una persona cercana puede desestabilizar emocionalmente al niño; esto lo lleva a un proceso de duelo que puede ser estresante y también puede afectar su carácter.
  • El divorcio de los padres modifica el carácter de niño, pues se enfrenta a una pérdida y cambio de vida radical, en donde los padres ya no conviven y el amor por tal motivo se ve fracturado, pues ya no lo recibe de la misma manera. Si el divorcio se vuelve problemático, el niño no sabrá cómo enfrentarlo y no podrá tener una postura hacia ninguno de los padres. Lo peor que puede hacer un padre es hablarle mal del otro al niño porque el conflicto se vuelve más complejo.

 

 

 

El niño en la escuela

  • Cuando el niño no es aceptado por sus compañeros, lo lleva a una situación de soledad en cuanto a amistad se refiere, por lo que el niño tiende a aislarse y, en ocasiones, a llevar esa conducta de soledad a casa.
  • Ser molestado por niños mayores o adultos lleva al niño a una situación de vergüenza o de enojo y debe encontrar una solución que no siempre es fácil de conseguir, más aún cuando no se tiene el apoyo.
  • Ser el último en clase, para alcanzar una meta o por bajas calificaciones; aunque son situaciones diferentes causan la misma sensación de insatisfacción y se crea la necesidad de competitividad que en vez de ayudar le afecta hasta el punto de perder el interés.
  • Los exámenes requieren una exigencia tanto física, psicológica e intelectual que comprometen al niño a un gran esfuerzo de estudio que se vuelve agotador, aun después del examen, estas exigencias continúan y se pueden volver excesivas dependiendo del resultado del examen.
  • Al igual que cambiarse de casa, el cambiarse de centro escolar requiere del niño un nuevo comienzo, no solo en las relaciones personales y de amistad, sino también en el ámbito de estudios, pues en ocasiones se tiene que poner al corriente con la clase de acuerdo al programa que manejan en el nuevo centro escolar.

 

 

 

El niño en la salud

  • Comúnmente los niños tienen una mejor manera de enfrentar una enfermedad porque no suelen comprenderla del todo, ellos simplemente la enfrentan. Pero es de suma importancia la manera en la que ellos vean a los padres enfrentarse a esta situación; si los padres lo hacen de manera negativa, el niño va a percibirlo y entonces la afectación será también de manera negativa.
  • Si un familiar como papá, mamá o hermano se encuentran bajo la enfermedad, el niño de inmediato resentirá la atención que antes se le prestaba, sus actividades salen de lo cotidiano y esto representa, aunque es de manera temporal, una baja en su rendimiento diario.

 

 

 

 

SÍNTOMAS PARA IDENTIFICAR EL ESTRÉS

  • Emocionales y de conducta
    Se vuelven temerosos
    No realizan sus actividades
    Tienen poca confianza
    Se vuelven despistados
    Preocupación innecesaria
    Bajo rendimiento escolar
    Tristeza, ansiedad o indiferencia
    Se exaltan o molestan a otros niños
    Se irritan fácilmente
    No quieren estar solos
    Se vuelven necios
    Pueden regresar a comportamientos de etapas ya pasadas

 

  • Físicos
    Lloran sin causa alguna
    Pueden llegar a orinarse
    Sudoración en palmas de las manos o en la frente
    Desarrollan algún tic nervioso como morderse las uñas, jalarse el cabello o jugar en exceso con algún objeto
    Dolores de cabeza o estomacal
    Disminución del apetito
    Problemas para dormir o pesadillas

 

 

 

 

 

Cómo enseñarle hábitos para que su reacción no sea estrés negativo, sino positivo

  • El primer paso es hablarle del tema del estrés para que pueda comprender a lo que se enfrenta, así sabrá cómo resolverlo. Una responsabilidad principal como padres es hacer que tu hijo se sienta seguro en casa, pero más importante que se sienta seguro dentro de la familia. Por ello, siempre muéstrate como modelo a seguir, él aprende y sigue lo que ve; si le muestras actitudes positivas comenzará a reflejarlas.
  • Haz que tu hijo participe en las decisiones familiares aunque en él no recaiga la decisión final. Si le das valor a su punto de vista, será más seguro a la hora de enfrentar situaciones de adaptación.
  • Enséñale a ser tolerante consigo mismo, con las demás personas y ante las situaciones que enfrente. Dale la confianza para que pueda tener la apertura de comunicación hacia los demás, exprese sus sentimientos y su manera de pensar.
  • Es importante enseñarle a apoyar a los demás, pero también es primordial que él sepa en qué momento decir “no”, eso lo enseñará a ser asertivo.
  • Escuchalo sin criticar para que él mismo pueda ponerlo en práctica y no se deje llevar por prejuicios ante las relaciones humanas.
  • Participa en actividades que a tu hijo le hagan feliz, de esta manera harás que su autoestima se fortalezca y más aún si lo enseñamos a demostrar su amor hacia los demás.
  • Es importante que entre cada actividad tenga un momento de descanso o de relajación; sin que deje de realizar todas sus actividades, sin crearle una carga excesiva.
  • Si a la hora de presentarse el estrés, tu hijo reacciona de manera positiva, reconoce el buen trabajo que hizo, independientemente de sus resultados; por el solo hecho de ser fuerte ante las situaciones.

 

 

Estos son algunos puntos importantes a trabajar con tu hijo, pero si aun así presenta estrés es necesario acudir a una asesoría profesional. Un terapeuta podrá realizar el trabajo necesario y determinar qué le sucede; sumándose a ese trabajo podemos mejorar su calidad de vida.

 

 

Por:
Dr. Manuel Berumen Resendes Terapeuta en Vida centro de atención psicológica
T. 3615 7182
Artículo ogrinal de RevistaYei edición #28

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