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Sobre los ideales en la formación de los niños.

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Portrait of smart schoolgirls and schoolboys looking at the laptop in classroom

La idea que un niño se hace de cómo y qué desea ser, se construye sobre las bases de aquello que los padres desean acerca de él.


 

 

El ideal del niño, es decir,  la idea que él se hace de cómo y qué desea ser hoy y en un futuro, se construye sobre las bases de aquello que los padres desean acerca de él; que sea una persona exitosa, de bien, honesta, inteligente, un médico, un futbolista, etc. Y el niño tratará siempre de responder a las expectativas de los padres de forma consciente o inconsciente.

 

Los padres, por su parte, lanzan sobre el niño expectativas e ilusiones. En ocasiones, esperan que su hijo vaya más lejos que ellos mismos o que sus propios padres, esto es algo sano. Sin embargo, en el camino, los niños van descubriendo sus propios gustos, descubren el mundo, las experiencias y comienzan a soñar, generando así, aspiraciones distintas a las de sus padres; pueden desear ser un piloto aviador en lugar de un médico como lo son todos los hombres de la familia.

 

Me gustaría compartir con ustedes un ejemplo: Alejandra de nueve años es una chica que siempre desea ir adelante, tener buenas calificaciones y hacer deporte, alentada por el deseo de los padres de que participe de las disciplinas del colegio. La madre jugó vóleibol en la primaria y secundaria y el padre fue capitán del equipo de fútbol en la preparatoria; ellos consideran, por experiencia propia, que el deporte es positivo para sus hijos. Alejandra, por su parte, ha encontrado en el básquetbol un lugar donde hacer amiguitas, y destacar. Esta pequeña situación nos muestra la forma en que la experiencia de los padres moldea o predispone ciertos ideales que tendrán los hijos.

 

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Es importante que los ideales no sean rígidos e inamovibles para que el niño no sienta una presión sobre él; un exceso de presión nos puede hacer fallar. Pensemos como adultos la forma en que respondemos ante las decepciones de la vida, a veces, nos sentimos tristes, frustrados, o hasta deprimidos por no alcanzar aquel bien deseado. En la medida en que somos flexibles podemos disfrutar la vida con lo que nos va ofreciendo. Así, una educación para los hijos que fomenta el éxito, la disciplina y tenacidad es positiva en la medida que hay lugar para tolerar las ocasiones en las que perdemos, nos caemos para volvernos a levantar. Este tipo de aprendizaje es el que forma el carácter de tus hijos y le permitirá ir desenvolviéndose en la vida como una persona que va tras sus ideales, pero también una persona feliz.

 


 

Mtra. Carmen Cuenca Zavala
Psicoanalista
mc_cuenca@hotmail.com
*Artículo originalmente publicado en el nº7 de Yei!

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